Estar sumisos en un
inmenso sueño, y vivir en el para el resto de nuestras vidas. Dormir, soñar, y
vivir dentro de este hermoso sedante de nuestro sofocante existir. Allá ellos
quienes prefieren aparentar vidas alegres en el día, vejando a sus ‘amados’;
allá ellos quienes aparentan de muchos amigos, solo para olvidarse de su
soledad; allá quienes viven satisfechos con su vida haragana. Yo en cambio,
prefiero ser Edward en vez de Andrew.
El mundo desde el
principio hasta el final de los siglos estará dividido en dos tipos de
individuos: los que en sus vidas ‘’no
tener suerte’’ son sus estigmas y compañías habituales, y los que prefieren vivir inmersos dentro de
ese armario donde el mundo está en un permanente invierno ¿Cómo sacarlos de
este halo ilusorio? ¿De qué manera le arrancamos su cielo? ¿Con sangre? La que incitó a estos hombres a
volverse locos, por los traumas que les causaron ¿O por las instituciones? Las
cuales les enseñan al hombre el orden y la sumisión, haciéndolos más
perceptibles a la sangre.
¿Porque somos tan
crueles y egoístas? ¿Por qué les arrancamos su luz y respirar? ¿Para que puedan
amar y razonar? Volviéndose así más hombres. Pero si Zaratustra dijo: Siempre hay algo
de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia.
No, es para que por fin puedan recibir su dosis y esa carga que tienen que aceptar porque es lo
que nos hace humanos. Lo que nos define
son los hechos que nos han costado sudor, lágrimas y sangre, aquello que nos hace
verdaderamente virtuosos.
Pero pensémoslo bien ¿De
qué vale vivir sabiendo la crisis de este mundo? Que a medida que avanza el
tiempo somos más perversos y desgraciados, que la felicidad no alcanza para
toda esta tristeza. Supongo que Dios nos dio la locura para que pudiéramos
coexistir con otros humanos de manera alegre, cuando ya no soportamos tanta
carga. Luego nos dotó de la muerte, para olvidarnos por siempre de nuestras
penas y vivir en el paraíso con una felicidad eterna.
¿De qué vale estar
triste, razonar todo y ver el mundo en números? ¿De qué sirve ser feliz,
distorsionar todo y ver los colores en lo negro? El humano que suba todos los
escalones tendrá que asumir la terrible soledad de la cúspide, mirará hacia abajo donde están los demás y a su
alrededor donde no hay nadie más que él.
El que se quede abajo será
encerrado en el escalón que se encuentra, excluido de su oportunidad de crecer,
pero privado de los males. No hay punto intermedio porque un humano o sube o
baja. Entonces te pregunto a ti lector ¿Subirás conmigo o bajaras con él?
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